Superando la incertidumbre: fomentando la resiliencia mediante la eficiencia del alimento
Un cambio en los patrones climáticos de una región del mundo puede sentirse mucho más allá de sus campos de cultivo.
El fenómeno actual de El Niño nos recuerda lo estrechamente vinculada que está la cadena alimentaria mundial. Esta conexión se extiende desde las temperaturas y las precipitaciones que influyen en cultivos como el maíz, el trigo y la soya, que también son ingredientes importantes de la alimentación de aves, hasta los productores avícolas que crían pollos que aportan proteína nutritiva a comunidades de todo el mundo.
El Niño es un patrón climático de origen natural que puede afectar a cada región de manera distinta. Sus efectos suelen sentirse en las Américas, la cuenca del Pacífico, el Sudeste Asiático, Australia y en partes de África, y cada episodio trae consigo una combinación particular de sequía, precipitaciones excesivas o temperaturas extremas. Como muchas cadenas de suministro agrícolas están conectadas a nivel mundial, los cambios en la producción de cultivos de una región pueden influir en la disponibilidad de alimentos y en los mercados de otras regiones. Estos cambios pueden afectar la producción agrícola, la disponibilidad de agua, con repercusiones en el bienestar animal, lo que añade complejidad adicional para los productores avícolas (fuente).
Centrándonos en lo que los productores avícolas pueden controlar
Las abundantes reservas de granos, los pronósticos mejorados y la planificación cuidadosa pueden atenuar el impacto de El Niño. Aun así, la variabilidad climática nos recuerda que algunos desafíos están fuera del control de los productores avícolas (fuente).
Los productores pueden centrarse en aumentar la resiliencia mediante el buen manejo de la parvada, la nutrición, la bioseguridad y el uso eficiente de los recursos. Como el alimento es el principal insumo de la producción avícola, resulta especialmente importante mejorar la eficiencia del alimento mediante la selección equilibrada y el buen manejo. El factor de conversión alimenticia (feed conversion ratio, FCR) mide la eficiencia con la que las aves convierten el alimento en crecimiento saludable. Sin embargo, en un entorno cada vez más impredecible, la eficiencia del alimento significa mucho más. Es una herramienta para fortalecer la resiliencia.
Con cada mejora en la conversión del alimento, los productores pueden utilizar los recursos disponibles de manera más eficiente, lo que contribuye a una producción avícola más sostenible y a la seguridad alimenticia a largo plazo. Una mejor conversión del alimento también implica que los cultivos y la tierra se aprovechan con mayor eficiencia para producir la misma cantidad de pollo nutritivo. Como el consumo de alimento y agua está estrechamente relacionado, los avances en la eficiencia del alimento también pueden favorecer un uso más eficiente del agua, un aspecto importante en las regiones donde los cambios en los patrones climáticos pueden afectar su disponibilidad.
Cómo la selección equilibrada y el buen manejo mejoran la eficiencia del aliment
El uso eficiente del alimento ha sido durante mucho tiempo un aspecto central de la selección equilibrada. Mediante una selección cuidadosa, Aviagen trabaja para mejorar el FCR y, al mismo tiempo, lograr avances en otras características importantes, como la salud y el bienestar animal, la robustez y el desempeño reproductivo.
Este progreso se produce de forma gradual, generación tras generación, pero su valor es significativo. Cuando se multiplica por millones de aves, las pequeñas mejoras en la conversión del alimento pueden tener un impacto considerable al conservar recursos valiosos, reducir la huella ambiental de la producción avícola y permitir que los productores avícolas se adapten a un entorno cambiante.
La selección equilibrada va de la mano de un manejo eficaz de la parvada. A medida que cambian las condiciones, desde los patrones climáticos estacionales hasta fenómenos climáticos como El Niño, los productores deben revisar la nutrición, la ventilación, los programas sanitarios y las prácticas de manejo diario para que las aves continúen prosperando. Estas prácticas de manejo ayudan a los pollos a alcanzar su potencial genético y, al mismo tiempo, favorecen su bienestar, incluso cuando las circunstancias se vuelven más exigentes.
Fortalecimiento de la resiliencia de la producción avícola para el futuro
Las condiciones recientes de El Niño son un ejemplo de las numerosas incertidumbres que enfrenta la agricultura. El desarrollo de un sector avícola resiliente depende de la acción conjunta de diversos factores, entre ellos la selección equilibrada, la nutrición, el manejo de la parvada y la bioseguridad.
El progreso genético continuo brinda a los clientes las herramientas necesarias para afrontar los desafíos actuales y prepararse para los del futuro mediante la selección genética orientada al uso responsable de los recursos, al tiempo que contribuye a garantizar un suministro confiable de proteína de pollo en todo el mundo.
En un mundo impredecible, la eficiencia del alimento es más que un número. Es una forma práctica de fortalecer la resiliencia, promover la sostenibilidad y permitir que los productores avícolas sigan alimentando a sus comunidades, lo que refleja el compromiso de Aviagen por criar el éxito juntos.